En Porto Alegre Boca Juniors se llevó su sexta Copa Libertadores, tras vencer sin demasiados problemas al equipo de Gremio, en una final que resultó ser mucho más despareja de lo que se creía en un principio.
El equipo Xeneise pudo aguantar bien el resultado en el primer tiempo, aprovechando la importante ventaja que había obtenido en el partido de ida en la Bombonera.
A pesar de esto, en el segundo tiempo se animó un poco más y llegó a convertir dos goles por intermedio de Juan Román Riquelme, que demostró ser el jugador más desequilibrante de la final. Un triunfo muy merecido para Boca.
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