
El equipo ruso del CSKA Moscú fue otro de los duros escollos que tuvo que superar el Inter en su camino al consagrarse como el mejor equipo de Europa en la temporada 2009-2010.
El partido de ida se disputó en el Estadio Guiseppe Meazza, y el Inter se quedó con la tranquilidad por vencer en casa. El único gol del partido lo convirtió Diego Milito, a los 55 minutos de juego, y el equipo italiano quedó a la expectativa de lo que pudiera suceder en el partido de vuelta.
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