En el Camp Nou las cosas fueron distintas con respecto al partido de ida, ya que el dominio del Barcelona fue total, y Lionel Messi demostró que es uno de los mejores jugadores de la década.
Los cuatro goles de Messi en este partido dieron de qué hablar al mundo entero, no solo por la cantidad y la trascendencia del partido, sino por la alta factura técnica de los goles.
Los ingleses sorprendieron con un gol que fue obra de Niklas Bendtner, pero rápidamente el Barcelona igualó y siguió de largo con una gloriosa noche de Messi que quedará para el recuerdo.
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