Como cuatro años antes en la final de París, estas dos potencias mundiales volvieron a encontrarse por los cuartos de final de la Champions League, dando un espectáculo formidable a todos los amantes del buen fútbol.
En el partido de ida, Barcelona impuso sus condiciones, y tras un primer tiempo sin goles, se puso en ventaja en segundo por 2 a 0, con dos goles de Zlatan Ibrahimovic. Parecía que ya estaba todo definido.
Pero luego el Arsenal tomó conciencia de su localía y empató el encuentro poco antes de que terminara, con goles de Theo Walcott, cuya entrada fue fundamental, y de Cesc Fabregas, esperanzando a los ingleses con respecto al partido de vuelta.
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