Este fue otro de los partidos que jugó la Naranja mecánica (Holanda) liderada por Johan Cruyff, en el mundial de Alemania en 1974.
Holanda causó una verdadera revolución en el fútbol, y se deshizo prácticamente de todos los rivales que le toco enfrentar.
En esta ocasión se enfrentaba a una esperanzada selección de Bulgaria que nunca entendió el juego Holandes y que se salvó de milagro de una goleada histórica, ya que el partido terminó solamente 4 a 1.
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