Argentina llegaba como favorita al mundial de Corea y Japón 2002, junto con la selección de Francia, y este fue su partido debut, frente a la selección de Nigeria.
La excelente eliminatoria y los amistosos previos hacían esperar que Argentina ganara el mundial, o que por lo menos llegara a la final, ya que aparecía como casi imposible de vencer. Sin embargo, gracias al azar del sorteo de la FIFA, le tocó el denominado “grupo de la muerte”: Inglaterra, Suecia y Nigeria.
En el primer partido debían enfrentar a la selección nigeriana, que aparecía en lo previo como la más poderosa selección de Africa. Sin embargo, el partido lo pudo ganar Argentina, aunque no sin dificultades, por un gol a cero, con un tanto marcado por Gabriel Batistuta. En épocas en que se discutía si el titular debía ser Batistuta o Hernán Crespo, el gol le vino muy bien a quien todavía mantiene el título de goleador histórico de la selección Argentina.
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