Paraguay había faltado a los dos últimos mundiales, los de Italia 1990 u Estados Unidos 1994, y vovlía a acudir a la cita mundialista con muchas expectativas, sobretodo las que recaían en su jugador clave: José Luis Chilavert.
En el primer partido enfrentaron a una peligrosa Bulgaria sin que los europeos pudieran marcarles goles. Basándose en una defensa extraordinaria, Paraguay priorizó el cero en su propio arco antes que marcar un gol.
Sin embargo, un partido frente a Chilavert es siempre peligroso, sobretodo si hay un tiro libre cerca del area. En esta ocasión Bulgaria, que se perfilaba como candidata a ganar esta vez el mundial, se salvó por poco, y el partido terminó cero a cero.
Fue el primer partido en un mundial para Chilavert, y se palpitaba su siguiente duelo, contra España
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