Estas dos grandes potencias mundiales se enfrentaron en la semifinal de la copa del mundo de 1990, y nadie se animaba a hacer un pronostico de quién pasaria a la siguiente ronda, ya que ambas selecciones venían muy bien.
Ninguno de los dos equipos pudo vencer al otro, y el partido terminó en empate. Alemania se puso en ventaja con un gol fortuito de Andreas Breheme, de tiro libro, mientras que Inglaterra lo empató después con un gol de una de sus máximas estrellas, Gary Lineker.
Los penales le darían la clasificación a Alemania a la final del mundo, donde enfrentarían nuevamente a la Argentina de Maradona.
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