Frente a la selección escocesa, Uruguay debía sobreponerse a lo que fue la goleada histórica que recibió frente a Dinamarca, si es que quería continuar en la Copa del mundo.
A pesar de haber recibida la tarjeta roja más rápida en la historia de los mundiales (Batista, antes de llegar al minuto de juego, con una falta inexplicable), Uruguay cumplió un papel mucho más digno en este partido que en el encuentro anterior, y logró mantener el empate a cero frente a una selección que planeaba pasarle por arriba y, sin embargo, no lo logró.
Con este resultado, Uruguay clasificaba a Ocatvos de Final, para enfrentar a la Argentina de Maradona, mientras que Escocia se despedía del mundial con un solo punto ganado.
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