En este partido por la fase de grupos se encontraban dos selecciones extremadamente potentes: La campeona del mundo, Alemania, frente a una de las por entonces candidatas, España.
España venía mucho mejor de lo que muchos pensaban y fue un duro rival para la selección alemana, que había empezado con el pie derecho tras vencer a la selección boliviana. España, por su parte, no había comenzado tan bien, ya que había empatado en su primer partido frente a Corea del Sur por 2 tantos contra 2, luego de haber empezado ganando 2 a 0.
El partido terminó empatado, pero a pesar de esto, las dos selecciones pasaron a la siguiente rueda, y la campaña de España ese año se recuerda como una de las mejores de los últimos mundiales.
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