En las eliminatorias para el mundial de Francia 1998, José Luis Chilavert se encontraba en el mejor momento de su carrera. Le tocó enfrentar a la selección argentina en el monumental de Nuñez, y todo el mundo palpitaba un posible duelo entre Chilavert y el golero argentino, Germán Burgos.
A Chilavert le hizo falta solamente un tiro libre para empatar el partido que iba ganando Argentina. El gol fue muy festejado, ya que hacía mucho tiempo que Paraguay no se clasificaba a una copa del mundo.
El relato es de Mariano Klos y los comentarios de Fernando Niembro.
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